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Entrevista a Max Lifchitz

Max Lifchitz, pianista, compositor y director mexicano, visitará nuestra ciudad durante este mes dentro del marco del 10º Simposio de Música Contemporánea

Marisol Gentile | Directora y Compositora
20-jun-2005

Max Lifchitz (México/Estados Unidos, pianista, compositor y director), estará participando como artista invitado en el "10º Simposio de Música Contemporánea" que organiza el Ensamble Rosario, Centro de Estudios para la Difusión de la Música Contemporánea (ensamblerosario.rosariarte.com.ar)

Marisol Gentile: ¿Cómo define Ud. su estética musical, su música en sí?
Max Lifchitz: Es difícil para un compositor definir su propio estilo. Es como si un doctor hiciera una operacion a un hijo o a un familiar bastante cercano. Es casi imposible tener la objetividad necesaria para poder definir con certeza el estilo propio. Lo único que puedo decir es que soy un compositor bastante ecléctico y práctico.

Cada pieza toma como punto de partida los instrumentos o voces para la cual está escrita. Yo no tengo miedo de usar lenguajes musicales que han llegado a la madurez recientemente o en el pasado lejano. Me tomo la libertad de usar todo lo que existe hoy en día: música folklórica, formas clásicas, inovaciones de vanguardia.

Sin embargo, y al pasar por mi oído, todos estos materiales adquieren un nuevo carácter. Se convierten en algo personal. O por lo menos, eso pienso!
MG: ¿Considera que su estética musical se encuentra dentro de la llamada música contemporánea?
ML: Sí, definitivamente. Aunque yo tengo un gran respeto hacia el pasado musical - todo lo que ha sucedido a lo largo de la historia de la música - mis obras no se pueden entender sin tener en cuenta lo que ha aportado la experimentación que ocurrió durante el siglo XX. Esto se nota no sólo en el lenguaje armónico y rítmico que manejo sino también en la instrumentación y en las formas que utilizo en mis obras. Creo que mi estilo encaja perfectamente dentro del post-modernismo.
MG: Dada las perspectivas que brinda, ¿desempeña la informática un papel importante en su creación musical? ¿Y cómo utiliza usted actualmente las computadoras?
ML: Sin duda alguna, la tecnología ha cambiado e influenciado nuestra relación con la música. El hecho que existan grabaciones ha transformado la manera en que oímos música. También la forma en que interpretamos música. Las computadoras nos brindan grandes posibilidades para eliminar muchos obstáculos y poder crear y difundir la música. Por ejemplo, el "midi" puede ser de gran ayuda a alguien que aún no haya desarrollado su oído profesional. Los programas (software) de notación - como Sibelius o Finale - son maravillosos y nos sirven para eliminar lo aburrido y laborioso que es escribir a mano. También nos pueden ayudar a resolver ciertos problemas como transponer, revisar que no se usen notas fuera de la tesitura de los instrumentos, y otros varios problemas de oficio.

Otro aspecto muy útil es que el internet hace la distribución de la música mucho más fácil. En vez de verse obligado a mandar una partitura por correo (que a veces no llega!) partituras se pueden mandar por internet como un "PDF" o algún formato equivalente. Y las cosas llegan mucho más rápido!
MG: ¿Cree Ud. que existe una ruptura entre el pensamiento musical tradicional y los aspectos más modernos de la música contemporánea?
ML: Yo estoy de acuerdo con lo que proclamaba Arnold Schönberg: "lo moderno es la solución lógica a los problemas heredados del pasado".

Como en la ciencia, el pensamiento musical evoluciona lentamente y lógicamente. Lo que podemos imaginar en este momento es el resultado de toda la experimentación que ocurre antes que nosotros entramos a escena. Nada más Dios pudo crear en un vacío. Nosotros los humanos, tomamos como punto de partida donde otros han llegado.
MG: ¿El músico debe estar al día en cuanto a los conocimientos de su época?
ML: El ser músico no es licencia para ser ignorante. Desgraciadamente, el sistema escolar de hoy en día nos fuerza a especializarse desde muy temprano. Para madurar como artista uno tiene que crecer en varias dimensiones. En éstos días el músico tiene que superar muchos problemas técnicos y también tiene que estar al tanto de todos los rápidos cambios profesionales y sociales.
MG: ¿Qué autores reconoce como sus antecesores?
ML: Yo he tenido muchas influencias. Cuando empezé mi vida profesional en México estuve muy influenciado por las ideas nacionalistas de los compositores importantes de ése país, especialmente Carlos Chávez. Después de estudiar un par de años con Rodolfo Halffter - un refugiado de la guerra civil de España que había estudiado con Schönberg en Barcelona - empezé a descubrir el modernismo. En efecto, los textos del compositor Argentino Juan Carlos Paz que leí en México cuando era chico fueron muy importantes para ayudarme a enteneder las obras de los dodecafonistas. Cuando me trasladé a Nueva York empezé a estudiar con el compositor italiano Luciano Berio. También trabajé un poco con Bruno Maderna en Tanglewood y Darius Milhaud en Aspen.

Las ideas y el ejemplo de estos grandes músicos me ayudaron a superar el nacionalismo estrecho que se practicaba en México. Me convertí en un cosmopolita...
MG: ¿Qué autores del pasado son sus referentes, puede decirse que han sido ejemplos para Ud.?
ML: Es difícil decir en breve que compositores del pasado me interesan. Me gusta mucho la música del compositor y poeta gótico Guillame de Machaut. También la del renacentista Gesualdo. Admiro muchísimo las obras de Bach, Haendel y Scarlatti (padre e hijo!). Y también las obras de Haydn y Mozart. Las obras de Beethoven me han interesado mucho desde joven. Las obras de Wagner y otros románticos también.

La estética impresionista de Debussy tuvo mucha infuencia en mis primeros ensayos como compositor.
MG: ¿Quiénes son sus referentes del presente?
ML: Creo que la influencia de compositores como Berio es bastante evidente en mi trabajo.

Lo que he tratado de hacer es evitar los extremos: el minimalismo o el control total serialista. Siempre me ha gustado controlar los sonidos de la música que escribo.

Tengo interés en procesos técincos del serialismo, pero no dejo que el formalismo me robe la libertad artística.
MG: ¿Con qué nivel de popularidad cuenta su trabajo en USA y en el mundo en general? ¿Hacia dónde cree Ud. que deben marchar los artistas para obtener éxito?

Acerca de su relación con la audicencia: ¿qué respuesta obtiene del público normalmente en sus conciertos? ¿En donde encuentra a su público?

¿Qué pasa a su entender con la música contemporánea y el público? ¿Acercar la música contemporánea a un público masivo es únicamente responsabilidad de los directores?
ML: He concentrado mis esfuerzos en crear obras artísticas de alta calidad pensando que de ésta forma eventualmente encontrarán un público interesado.

En verdad, no podría afirmar que mis composiciones son populares. Sin embargo, mis composiciones siempre han sido de interés a intérpretes competentes. Y afortunadamente, siempre han sido recibidas calurosamente por el público. Oyentes comentan generalmente que pueden apreciar fácilmente la forma y el contenido de mis piezas. Y que mi música tiene suficiente drama para atraer el interés del público general.

A través de mi carrera he recibido un buen número de encargos, subsidios y becas para continuar mis labores artísticas. Pero esto no quiere decir que mi música haya alcanzado un nivel alto de popularidad. Curiosamente, mi música tampoco es muy aceptada en los círculos puramente académicos.

El gran filósofo español Ortega y Gasset tuvo mucha razón cuando declaró que el arte moderno es básicamente anti-popular. No es como el arte del siglo XIX que deseaba ser popular y comunicarse con el mayor número de personas. O como el arte comercial favorecido por los medios de comunicación tanto la radio como la televisión. El arte contemporáneo demanda que el oyente (o el lector en caso de la literatura) llegue al nivel adecuado para apreciarlo. Esto no es fácil. Demanda bastante esfuerzo. No puede uno relacionarse a este arte en forma pasiva.

¿Adónde deben ir los artistas para tener éxito? Ya sé que es difícil ser profeta en su propia tierra. Siempre es provechoso viajar y conocer otros artistas, otros medios y otros públicos. Es imposible pronosticar que se va a hacer popular o que va a gustar. El Canto Gregoriano fue ignorado por siglos hasta que de repente, hace unos quince años se empezó a poner muy de moda en ciertos círculos. La ajetreada vida moderna necesitaba imediatamente un soporífico sonoro para relajar.

Hasta los monjes de Santo Domingo de Silas decidieron demandar a la compañía disquera inglesa Angel para que reciban merecidas regalías de los discos que habían grabado inocentemente sin esperar ninguna recompensa y ningún éxito.

Lo mismo con la música de Vivaldi. Sus partituras estaban llenándose de polvo en algunas bibliotecas hasta que después de la segunda guerra mundial la radio descubrió que la música barroca italiana tenía un gran valor comercial.

Sí, los intérpretes - tanto ejecutantes como directores - deben tomar la iniciativa e introducir obras nuevas en sus conciertos. No es nada más cuestión de que tocar siempre el mismo repertorio es un poco aburrido. Sino que es importante descubrir nuevas obras para continuar desarrollandose profesionalmente y musicalmente.
MG: ¿Cómo concilia usted su triple actividad de compositor, director y pianista?
ML: Siempre he pensado que el interpretar música y el componer música son dos aspectos de la misma actividad. Son actividades complementarias.

El especializarse como intérprete o como compositor es una mala costumbre que heredamos del siglo XIX.

Acúerdese que Beethoven tuvo que dejar de tocar en público por su sordera prematura. Tuvo que aprovecharse de las habilidades de sus alumnos para poder difundir su música. Así es como esta tendencia a dividir los intérpretes de los compositores empieza.

Durante la era barroca, el compositor y el intérprete eran siempre la misma persona. El intérprete tenía que saber improvisación para poder realizar el bajo continuo. Lo mismo pasa ahora en el jazz o en la música popular. Creo que es más saludable cuando el músico puede hacer las dos cosas: interpretar algo que no es suyo y componer algo que refleja sus propios valores.

El dirigir y el tocar también están muy relacionados. Mientras que el director no necesita practicar horas y horas para mantener sus músculos en forma, sí necesita desarollar un oído interno además de llegar a conocer a todos los intrumentos de la orquesta.
MG: ¿Es fundamental para usted tal correspondencia intérprete-director-compositor?
ML: En mi caso, mi experiencia como intérprete informa mis composiciones. Y al revés, mi experiencia como compositor es muy útil cuando trabajo como intérprete.

La experiencia de dirigir puede proporcionar a cualquier músico una perspectiva única. Liberado de la necesidad de crear cada detalle del sonido, el director tiene la libertad de poder visualizar la totalidad de la música. De ésta forma, el músico común puede trascender su perspectiva local e incompleta para alcanzar una visión total y más verdadera.
MG: ¿Existen en su país orquestas dedicadas pura y exclusivamente a la difusión de la música contemporánea, como es el caso de la orquesta del Ensamble Rosario? ¿Cuáles? ¿Son privadas? ¿Reciben algún apoyo oficial?
ML: En los Estados Unidos las instituciones artísticas funcionan principalmente gracias a la generosidad de individuos privados. Por lo general, el apoyo oficial no supera más de la tercera parte del presupuesto de cualquier institución. Al contrario de lo que sucede en Francia o Alemania, el gobierno estadounidense no quiere tener mucho que ver con las artes. Por ignorancia se sospecha que las artes son elitistas o inclusive hasta antidemocráticas.

Las cosas han cambiado bastante en término de la difusión de música moderna. Cada vez más las orquestas y otras instituciones importantes están incluyendo un poco más de música de compositores vivos en sus programas regulares. Pero en Estados Unidos, por lo general se programa compositores locales. Muy poco de Latinoamerica.

Sin embargo, la necesidad de orquestas y ensambles dedicados exclusivamente a tocar la música contemporánea sigue existiendo.

En 1980 yo fundé Consonancia Norte/Sur con el propósito de presentar obras de compositores latinoamericanos para el público neoyorkino. Increíblemente, hace 25 años, la música de compositores de Sudamérica era ignorada por todas las organizaciones de conciertos. Esta situacion ha cambiado un poco ya que últimamente el público de los Estados Unidos está más interesado en conocer la cultura de Latinoamérica. Este cambio es quizá el resultado de los cambios demográficos que están afectando al país.

Consonancia Norte/Sur mantiene sus actividades a través de subsidios gubernamentales (especialmente del New York State Council on the Arts y del New York City Department of Cultural Affairs). También tiene ayuda del sindicato de músicos (Local 802 de la American Federation of Musicians). También a veces tenemos ayuda de fundaciones como el Aaron Copland Found for Music.

Pero la mayor parte del presupuesto de Consonancia Norte/Sur viene de donativos de individuos que quieren ayudar nuestra causa.

Yo estoy muy orgulloso que con este ensamble he grabado ya 40 compact discs y hemos tocado más de 800 diferentes obras de casi 250 compositores.

Entre los compositores argentinos que hemos programado a través de los años destacan Alberto Williams, Juan Carlos Paz, Alberto Ginastera, Isabel Aretz, Alicia Terzián, Alcides Lanza, César Vuksic y Sergio Fidemreizer.

El pasado 2 de mayo tuve la oportunidad de estrenar la pieza "Heliotropo" de Marisol Gentile, como parte de un programa patrocinado por Consonancia Norte/Sur.
MG: ¿Cómo es la enseñanza de piano y composición en su país? ¿Se dedica actualmente a la docencia?
ML: Sí. Desde que acabé mis estudios post-graduados en 1976 me he dedicado a la docencia. Entre 1977 y 1986 fui profesor de música en Columbia University en la ciudad de Nueva York.

En 1986 acepté un cargo como profesor de música y estudios latinoamericanos en la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY) en Albany, la capital del estado. Albany queda 250 kilómetros al norte de la ciudad de Nueva York. Es una ciudad pequeña pero con bastante actividad cultural especialmente durante el verano.

En esta institución he desarrollado labor administrativa y también labor pedagógica. Más que lecciones de piano o clases de composición, lo que me ha interesado es dar clases a grupos grandes de estudiantes sobre cuestiones de música en general.

He desarrollado cursos dedicados especialmente a la música latinoamericana. En efecto, un curso muy popular que he ofrecido desde 1993 es Latin American Music and Society. Desde hace cinco años he dado éste curso a través del internet - lo que llaman "distance learning".
MG: Ahora me gustaría que finalice Ud. con algo que quiera resaltar.
ML: Quisiera agradecer al Ensamble Rosario por su invitación y por darme la oportunidad de presentarme ante el público argentino, especialmente el público de Rosario.

Será un gran honor y un gran placer visitar su ciudad y compartir algunos momentos con su amable público.
RosariARTE Contenidos. Fin de la nota.


Esta nota continúa su desarrollo en ...


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